Las sonrisas profidén
Siempre me ha gustado la gente que sonríe espontáneamente. Son esas sonrisas francas, sinceras, sin rastro de responder a una emoción forzada. Suele darse en personas que van con la verdad por delante haciendo de ese gesto algo con el encanto de lo auténtico. Sin embargo, detesto las personas que usan lo que denomino las sonrisas profidén. Suelen impostarlas, algunos con mayor fortuna que otros, pero siempre incapaces de transmitir otra verdad que la de querer adularte para conseguir algo o clavarte en el omoplato un buen puñal a la menor oportunidad.
Además, en su patético intento de querer reforzar su fingida alegría o admiración, la acompañan de una risa ridícula, casi equina o hienística, por lo que su sonrisa profidén salta como un esmalte barato de uñas para mostrar el verdadero rostro de su superchería.
Para querer ser un Scapino, hay que haber leído a Molière primero. No todo el mundo tiene la chispa suficiente como para tener gracia, que es mucho más agradecido que ser gracioso, porque incluso para esto último hay que tener un mínimo de talento, por pequeño que sea, para ocultar un gesto de indiferencia cuando no de paciencia por hacerte perder el tiempo. Mejor evitar las sonrisas profidén y sus seguidores. Lo más probable es que cuando te exhiban tan gratuitamente una sonrisa tan blanca estén preparando su próxima dentellada.
PS: en la foto Travolta como Danny en Grease, con una sonrisa que sin saber si es o no profidén es francamente bonita.
Y el que escribe ayer en el Turó Park pensando en los falsos aduladores.



John Travolta nunca estuvo tan guapo como en esa película.
Un abrazo fuerte.
No hay nada que desarme y alegre más la vida que una sonrisa espontánea. Y nada más repulsivo y deprimente que una sonrisa impostada. Y sin embargo la espontánea siempre me mete en líos…..a ti no te pasa?